sábado, 10 de enero de 2015

AFUERA DEL BAR (dos)

-El portero es mi amigo, así que no te asustes cuando platique con el, siempre que vengo al D.F. me hospedo aquí.
-...Okay...-Yo tímido, como siempre.
-¡Ulises!...-grito Fernando.
-¡Está abierto!- dijo una voz un poco quebrada y apagada, era Ulises, un hombre de unos 60 años, gafas, sombrero y una chamarra que se notaba bastante abrigadora.

Ulises le dio la llave de la habitación 509, Fernando caminaba confiado de sí, yo lo seguía como un maldito cachorro inocente.

Subimos la escalera, giramos a la derecha, después a la izquierda... pasamos dos puertas, un breve tramo muy oscuro, y la siguiente puerta la #509. La abrió, daba un aspecto de una recamara atrapada en el tiempo, la cama era de madera, el cuarto pintado de blanco, una pequeña mesa, una silla, y un baño que era una tercera parte de la recamara.

-¿Puedo pasar al baño?
-Si, claro pasa- me respondió amable y sonriente.
¡Dios!, no podía creer lo que estaba haciendo, me desconocí, enseguida tuve pensamientos como de que me iba a secuestrar, o quizá a matar... no sé, tenía muchas dudas... pero quería vivir aquello. Así que, actué con naturalidad, aunque el ya se imaginaba que era la primera vez que hacia algo como aquello, me dio mi lugar sin darme mas esperanzas y lo mejor, sin mentir.

-Toma este paquetito- me dijo mientras salía del baño, era un chocolate amargo(¡Dios!, ¿Quien le dijo que amo el chocolate amargo? pensé.)
-Oh, gracias... amo el amargo.
-A mi también me gusta muchísimo- me dijo con su ya de por sí seductora sonrisa y su encantadora voz.
-Mira, compre varios de estos cuadritos, y este lo estaba guardando para alguien sorpresa, así que toma- me dio un cuadrito de unos diez centímetros por siete... era una replica miniatura de botero de una mujer desnuda como es su muy distintivo estilo.
Lo tomé, sonreí, y me acarició la mejilla derecha.
-Esperame eh, ya vuelvo.- Entró al baño.

Me acomodé en la cama, no de una manera sexy ni seductora, sino como para descansar,   a lo que cuando el salió creyó que trataba de seducirlo... y no, por que ya lo había logrado.

Me miró, y en silencio se aproximó a mi... -Tienes unos ojos preciosos.- dijo antes de besarme, y ahí fue cuando me dí cuenta que debía suceder, iba a suceder, tenía meses sin nada de sexo, debió ser el momento.

Trató de usar su lengua, pero no se lo permití. Besaba lento, tranquilo, no llevaba prisa, estaba muy seguro de sí, me acariciaba con ternura, digo, sabes de que manera lo hacen las personas dependiendo de que parte te tocan mas, si te aprietan o si son pequeños roces, cosquillas...
El me acariciaba suave, no lo hacía con morbo, me sentía bonito (okay si ya, puedes reírte). Aun traía puesta toda mi ropa, se hizo un poca hacia atrás y me dijo que quería ver como era mi piel, que me quería ver desnudo, y no sé porque accedí tan fácil y rápido, ahí me desconocí. Pero lo hice, no me costó trabajo, y cuando ya no tenía ropa de mi cadera hacia arriba, me dejo caer de nuevo a la cama, se colocó sobre mi, frente a frente, y me beso de nuevo, le gustaron mis besos, se dejaba morder los labios, me mordía los labios... yo le lamía los suyos, de mi boca, pasó a otros puntos: el cuello, la oreja, mi pecho, y  claro, creo que los "fernandos" tienen un cierto grado de afición con los pezones, al menos con los míos. Y bueno, siguió mas abajo, arriba de mi ombligo, vaya, este chico si aprovechaba los encuentros, lo hacia muy bien, era lento pero intenso, no dolían sus mordidas, su lengua era mas fuerte que la de cualquier otro chico con el que haya intentado aquello.

-¿Puedo?- dijo mientras desabrochaba mi pantalón, así que me dejé desnudar, aunque un poco apenado por mi ropa interior: una "truza" oscura con unas lineas blancas y delgadas, y una calcetines... ¡ROSAS!...
-Okay, no debes mirar lo que envuelve mis pies... es vergonzoso, así que no lo mires.

Me miró, en su miraba cada vez encontraba mas ternura, me sentía cada vez mas en confianza... eso fue lo que me hizo reaccionar, me estaba enamorando de el, si es tonto, es lo que no debe pasar cuando haces aquello.

-Si yo me quedaré así, es justo que yo también pueda admirar tu piel...

Le quite la chamarra, la playera, su pantalón... toda tela que me impidiera verle cada centímetro de piel.

Era mi turno, así que le pedí que se pusiera boca a bajo, que cerrara los ojos, deje escapar un poco de aire caliente sobre su nuca, le di pequeños besos atrás de su cuello, y comencé a bajar lentamente, sin despegar mis labios o lengua de su suave piel. su sabor... aquel suave y salado, me encantó. Amé que fuera tan blanco como yo, ame los sonidos que producía cuando le besaba bajo sus glúteos... atrás de sus rodillas, y cuando le mordí suavemente la entrepierna, amé sus vibraciones.
Su piel se erizaba, y entonces, recordé que el tiempo pasaba rápido y que mi amigo me estaba esperando, no tenía dinero para regresarse a su casa y yo tenía puestos mis lentes de contacto, así que decidí no darle mas pie al asunto y bajé la intensidad...

-Eres perfecto, eres hermoso Angel, quédate conmigo esta noche, aunque no pase algo mas, quiero estar contigo.
-De hecho, Fernando... no puedo, ya debo irme...
-No es cierto... no me digas eso, es injusto.

Trató de convencerme, pero en una breve discusión de unos quince minutos, comprendió que era verdad, tenía que irme.

Le llamó a mi amigo, y me dejo hasta la puerta de aquel bar donde nos presentamos.

-Entonces, vuelvo a el D.F. el 10 de enero, tenemos que vernos, tomamos un café o lo que quieras... ¿vale?...
-Okay... ya tengo tu número quedamos por ahí ¿va?...
-Yo no tengo tu número...
-Revisa tu libreta que está sobre la mesita.


domingo, 4 de enero de 2015

AFUERA DEL BAR. (uno)

Realmente no tenía la intención de ligar... especialmente sabiendo que a esos lugares no suelen ir la clase de chicos que me gustan... o no tanto.

Debo admitir que no me esperaba que se llamara igual que mi exnovio... eso era muy gracioso, al menos no me preocuparía si le decía Fernando pensando en mi ex, eso era buenísimo.
Este nuevo Fernando, llevaba una chamarra muy genial, con un corte de cabello rapado de los costados dejando una hilera de chinos en medio de su cabeza, Él es delgado, unos cuatro centímetros más alto que yo, con una barba de no más de tres días sin rasurar, usaba unos pantalones de mezclilla ajustados, botas muy de skate pero bastante "rokeronas"... una camiseta beige delgada, una mirada pasiva pero atractiva, y un caminar despreocupado.

Lo miré desde que estaba caminando en dirección a aquel bar, de el de donde nosotros apenas salíamos para poder fumar.

-Hey mira-le dije a Edgar- ese chico es perfecto, es el tipo de chicos que sabes que es perfecto para ti pero que jamas en tu puta vida podrás tener.
Volteó a verlo,  me sonrió- te lo voy a presentar.
Claro,  no lo conocía.

Mi estimado y muy atrevido amigo, se giró y camino en dirección a aquel chico, el le sonrió y enseguida me volteó a ver, y volvió acompañado de mi amigo... ¡oh Dios!...

-Hola Angel, te presento a Fernando...-Edgar comenzó a reír y de inmediato comprendí por que.
-Hola Fer...
-Hola Angel...

Tuvimos una conversación bastante forzada los primero 10 minutos, pero después de unos 30 más, la charla se había vuelto mas fluida, y claro, mas interesante, después de otros minutos mas, sus bellos labios ya estaban rosando los míos... y no sé como lo logré.

-Eso suena como una mezcla entre "the cure" y "new order"- le comenté cuando ya estábamos en otro bar, muy underground teniendo en cuenta, que era zona de bares gay.
-Lo siento, no se mucho de ese tipo de música- contesto sonriendo, las malditas sonrisas siempre han sido las responsables de mis enamoramientos.


Una cerveza, solo una, la compartíamos, mi amigo nos había dejado solos... no tardamos mucho en salir a fumar y a esperarlo... para decirle que iría unos minutos a el hotel donde Fernando se hospedaba.

Amé su aroma, puedo describirlo como tibio, suave... espeso a la vez, un poco salado, puede que se mezclase un poco de aroma de su jabón de baño... lo cual me hacia confiar en el... no sé muy bien por que.

Él se dedica a bailar en las alturas, si, en lienzos de tela, es hermoso, su cuerpo está perfectamente delineado, su bello es exacto, no tiene detalles de más, ni de menos, su sonrisa y su voz... su hermosa voz, tiene una mezcla de acentos que se le han adherido por sus años de vivir en Argentina, Chile y España...

Llegando a el hotel, supe que esto sería único, no tenía miedo de ir a un sitio desconocido con alguien a quien apenas tenía minutos de conocer, tenía miedo de saber que tanta "perfección", me pudiera enamorar. Pero de golpe, me obligué a poner los pies en la tierra, Un chico así, jamas está soltero, así que le hice la pregunta del millón: "¿tienes novio?"... A la cual contestó sonriendo y apenado..."si, pero es una relación abierta"....